Práctica adulta – 5 ¿Demasiado no es suficiente?

“¡No hace falta que tu también te comportes como un bebé!”

Mi hija Megumi nació en junio, y desde entonces a mi mujer le he escuchado esta frase varias veces. Cuando nace un bebé, a veces son sus parientes mayores los que se comportan como bebés para llamar la atención de la madre, que está volcada en el recién nacido. Esto empieza a ser un problema cuando el padre, que debería hacerse también cargo del hijo, es uno de los que se vuelve infantil y pretende ser un bebé. Es especialmente un problema cuando el padre escribe todos los meses un texto titulado “práctica de adulto”. ¿Quizás es porque él mismo es todavía un bebé por lo que la gente infantil le molesta tanto? Bueno, “práctica del adulto” parece que ha de empezar reflexionando sobre nosotros mismos.

El mes pasado, estuve escribiendo sobre “formación” y “práctica” y llegué a la conclusión de que “práctica de adulto” significa vivir como un buda y bodhisattva – práctica significa “vivir” y adulto “buda y boddhisattva”. En japonés, la palabra “adulto” se escribe con dos caracteres chinos que traducidos literalmente significan “gran persona”. Normalmente en japonés se dice “otona”, pero como término técnico budista se pronuncia “dainin”. “Dainin” es a su vez una traducción del sánscrito “mahasattva”, que no significa otra cosa que “buda y bodhisattva”. En la mayoría de los países se considera adulto a los mayores de 18, 20 ó 21 años. Pero ¿cuántos de nosotros podemos decir que somos verdaderos adultos, es decir mahasattvas, sólo por tener cierta edad? Aunque digamos que practicamos la llamada “vía de buda”, normalmente somos adultos sólo por la edad, mientras que nuestra práctica sigue siendo infantil. Entonces ¿qué significa ser un verdadero adulto?

En el capítulo “Ocho cosas de las que se da cuenta un verdadero adulto” del Shobogenzo, Dogen Zenji enumera ocho características de un verdadero adulto. Las dos primeras son “pequeño deseo” y “saber que se tiene suficiente”.

Cuando estuve practicando como monje Rinzai en Kioto, un día nuestro grupo no consiguió suficiente dinero en nuestra ruta de mendigar diaria, estuvimos mendigando hasta que nos dimos cuenta de que no llegaríamos a tiempo al templo para comer. Llegar tarde no es una opción en un templo Rinzai, así que tuvimos que usar nuestro dinero para coger un taxi. La primera pregunta que hizo el conductor fue:

“¿Habéis oído alguna vez cuáles son las dos primeras características de un verdadero adulto?”

“¿De qué?”, dijo el líder del grupo.

“Me refiero a la verdad de que siempre tendrás suficiente si no deseas más de lo que te ofrece la vida en este preciso momento. Cuanto más quieras conseguir, más sufrirás.”

En Kioto, normalmente los taxistas saben más sobre Budismo que los monjes Zen, que sólo intentan conseguir su certificado de “monjes hechos y derechos”.

“Hablas demasiado”, fue todo lo que nuestro líder pudo decir.

Parece que no le llegó nada de lo que dijo aquel conductor.

En realidad, es fácil decir que “siempre tendrás suficiente si no deseas más de lo que te ofrece la vida en este preciso momento”. Pero no es tan fácil darse cuenta y manifestarlo en nuestra vida. Parece que nunca llegamos a conseguir la satisfacción que buscamos. Nunca podemos conseguir lo que queremos ni lo que necesitamos, o por lo menos eso parece. ¿O no es “satisfacción” el mínimo absoluto que esperamos de la vida? Esto, otra vez, nos pone en el mismo nivel que ese niño grande que todavía quiere “caramelos, juguetes y satori”, lloramos para lograr felicidad y satisfacción igual que un bebe llora por la leche.

Zazen en Antaiji es bueno para nada. No ganas nada espiritualmente, y tampoco ganas dinero. Al final solo pierdes – pierdes ideas e ideologías, y además también pierdes dinero comprando algunas cosas para el templo. Como unsui (monje que practica bajo la guía de un profesor), no me preocupaba mucho esto. Ya estaba convencido de que la práctica Zen va sobre perder más que ganar, y ¿quién puede esperar que le paguen por hacer Zazen? Mendigar durante el descanso de invierno normalmente te da suficiente dinero como para pagar el seguro de salud (150$ al año), que cubre el 70% de las facturas del hospital, aunque no suficiente para pagar la seguridad social (unos 120$ al mes) sin la que no hay ninguna ayuda para jubilados. Pero, ¿no es la pobreza un tema importante para un monje Zen? ¿Cómo podríamos preocuparnos de nuestra vejez cuando deberíamos practicar como si fuésemos a morir hoy?

Ahora, como Abad de Antaiji, todavía no tengo ningún ingreso, y mi perspectiva ha cambiado: ahora tengo que responsabilizarme de mi mujer y mi hija. ¿Cómo les daré lo que necesiten? Cuando era unsui podía tomarme mi tiempo para mendigar en invierno, ahora alguien se tiene que quedar para cuidar del templo – lo que casi no deja tiempo para mendigar. Como unsui, un cepillo de dientes y algo de ropa interior eran suficientes posesiones, pero un niño necesita algunas cosas más. ¿Qué pasará cuando tenga que ir al colegio? ¿y al instituto? ¿Qué pasará cuando yo muera? Si pienso de esta forma, será imposible llegar a darme cuenta que tengo suficiente con lo que la vida me ofrece en este preciso momento. Aun si alguien me diese un millón de dólares, todavía me seguiría preocupando sobre el futuro, sobre la inflacción, sobre los ladrones… Nunca tendré suficiente, ¡qué infantil!

Tengo que recordar para qué estoy aquí: Práctica de adulto. Tomé la decisión de hacerme monje y practicar en Antaiji, estuve de acuerdo en hacerme abad, y también fue mi decisión casarme y tener una hija. ¿Cómo podría encima quejarme? Incluso sin dinero, yo y todos los que estamos en Antaiji, tenemos aire para respirar, agua para beber y las verduras necesarias para comer que crecen en el huerto. Aunque la cosecha esté siendo un poco escasa este año, nunca he escuchado de nadie que se haya muerto de hambre aquí. Dogen Zenji dice que hay que ser pobre para practicar la vía. ¿Qué mejor vida que esta podría desear?

Pobreza, claro, no se refiere sólo a las posesiones materiales. Antes de todo, significa pureza de la mente. Sawaki Roshi dice:

“Si el vaso de agua de tu mente está completamente lleno, rebosará cuando recibas más. Tienes que vaciar el vaso de agua – es decir, echar tus ideas personales y tus apegos del ego. Sólo entonces podrás desarrollar la actitud que te dejará escuchar y aceptar todo lo que tu verdadero enseñante tiene que ofrecerte.”

La práctica del adulto comienza dejando ir a nuestros egos. Sin esta actitud nunca tendremos lo que queremos, porque no podemos escuchar, no podemos aceptar la enseñanza, no vemos ninguna instrucción, no desarrollamos ninguna fe en zazen, y después de un par de años de “práctica” nos daremos cuenta de que estamos sólo perdiendo el tiempo – echándole la culpa a otros o a zazen, sin darnos cuenta de que son los “vasos de agua” de nuestras mentes que están rebosando de ideas egocéntricas. “Demasiado” es la razón por la que nunca tenemos suficiente. Encontrar la satisfacción real del adulto, no necesitamos nada más – tenemos que perder más, dejar ir a nosotros mismos.

Igual ya tienes suficiente.

Me gustaría seguir explorando el mundo del adulto un poco la próxima vez.
Muho Nölke
http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml

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Traducido y publicado con la autorización del autor

Traducción: Susana Dauden

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