Práctica adulta 3 – Tu problema.

¿De qué va toda esta historia de la práctica adulta? En primer lugar, práctica adulta significa limpiarse el propio culo. ¿Quién es el que quiere practicar? ¿No somos nosotros mismos los que tomamos la decisión de venir a un lugar como Antaiji? Si es así, nos toca trepar por nosotros mismos todas las montañas de dudas y dificultades con las que nos encontraremos tarde o temprano. Por supuesto, necesitamos alguna guía en nuestro camino, especialmente para mantenernos alerta ante las trampas de nuestro ego, pero ¿no es extraño esperar que nuestro enseñante se haga cargo de todos los aspectos de nuestra práctica? La relación enseñante-estudiante es diferente de la de un bebé que mama de su madre.

Lo que me ha hecho comenzar a escribir “la práctica del adulto” es un e-mail que he recibido. El asunto era “solo para tu información”. Estaba redactado por el mismo compañero del dharma que cité hace dos capítulos: “un niño de guardería intentando estudiar en la Universidad”.

Lo que dice sobre su práctica en Antaiji es una de las dudas típicas que todos experimentamos tarde o temprano. Por eso quiero tomarme el tiempo para citarlo más detalladamente:

«Recibí instrucción en la tradición de Sawaki Kodo Roshi. Sólo se me dijo que simplemente me callase y me sentase. Cosas como concentrarse en la respiración o contar el número de respiraciones allí están prohibidas. Es por ello que los demonios del sueño se apoderaban de mí o que me sorprendían pensamientos arbitrarios. Y, aunque a veces era capaz de calmar mi mente, al acabar las sesshin todo volvía a ser igual. “Bueno, igual es que es así como tiene que ser”, me decía a mismo…

Hay una gran diferencia entre entender el Fukanzazengi de Dogen Zenji como una enseñanza práctica relacionada con la vida diaria de cada uno, o como una teoría idealizada sin relación con la práctica. Si no llegas a tener claro este punto, nunca vas a conseguir nada. Serás como un niño de guardería intentando estudiar en la Universidad.

De hecho, todos los compañeros que estudiamos juntos en Antaiji nos acabamos yendo a otros templos, alguno incluso se fue a América. Al final nadie se quedó. Esto no tiene nada que ver con las personas, es porque allí no pudieron afianzar su fe en la práctica. Mi enseñante todavía vive en Antaiji, y le visito de vez en cuando. Todavía cuando hablo con el resto de compañeros del dharma nos preguntamos por qué no pudimos afianzar nuestra fe en zazen. Por eso me empecé a preguntar cuántos años más pasarían así. ¡Cuánto tiempo desperdiciado! Esto es también verdad para toda la Escuela Soto. Si a tu práctica le falta un punto firme de atención, es imposible “tan solo sentarse”. Si estás apegado a la forma sin estar presente en este momento, no tiene ningún sentido. Bien, sólo ahora que me he entendido a mí mismo puedo decir esto. La razón por la que no podía afianzar mi fe en zazen, y por la que no era capaz de practicar tanto tiempo, es porque nadie me enseñó esto, ¡no había ninguna guía!

El problema es que no sabemos lo que “tan sólo sentarse” (shikantaza) significa exactamente. Y creo que la ayuda más importante es nuestro maestro.

Fui a un dojo durante 8 días y allí recibí la enseñanza del Roshi. Resumiendo, en solo una semana fui capaz de experimentar claramente lo que Dogen llama en el Fukanzazengi “la manifestación del verdadero dharma”, el cese de la ilusión y de la somnolencia. ¡Sin duda me desperté a todo aquello! Era tan diferente de cualquier cosa conocida hasta entonces, ¡tan fresco y ligero! Entonces me pregunté a mi mismo profundamente: ¿Por qué es tan diferente? ¿Qué diferencia hay con la práctica que he hecho hasta ahora? La respuesta es sencilla: hasta entonces no era uno conmigo mismo en cada momento. El problema es que no me había dado cuenta de lo importante que es el momento presente.

Simplemente hacer zazen, simplemente comer, pero ¿qué significa ese simplemente? Para poder vivir ese “simplemente”, hay que tener claro cada momento. Por eso creo que mi gran problema era que nadie me había dicho concretamente cómo hacer esto. Ninguno me había hablado sobre “justo esta respiración”. Ahora estoy muy contento de saberlo. “Simplemente” en otras palabras significa este preciso instante, antes de que la mente entre en juego. Creo que ha sido muy bueno para mi práctica y mi vida en general haber entendido esto claramente. Mi problema ahora es simplemente continuar. Eso es lo que tengo que hacer ahora. Y eso será el propósito de mi zazen todos los días a partir de ahora. Tendré cuidado de que no haya impurezas en ninguna de mis acciones. Puliré mi mente y “simplemente” haré las cosas. Esto es todo, aparte de esto no hay más que practicar. Creo que he llegado al final y simplemente tengo que continuar mi práctica.»

Sin reflexionar en su responsabilidad respecto a su propia práctica, mi compañero del dharma critica el lugar donde ha sido cuidado durante tantos años y al enseñante que intentó abrir sus ojos firmemente cerrados. Aún así, me alegro de que haya encontrado su guardería espiritual y que su mente pueda finalmente descansar. Como ya dije, él no es el único que tiene estas dudas, todos las tenemos:

“¿Por qué mi mente no se relaja cuando hago zazen?”
“¿Por qué tengo que aguantar este dolor? ¡Y cuando desaparece el dolor me duermo o sueño!”
“Después de todo este tiempo ¿cómo es que todavía no entiendo qué es shikantaza? ¿Por qué nadie me da una fe firme?”
“¿La práctica no es al final todo forma y ritual sin sentido o contenido?”
“¿Por qué no encuentro una guía clara?”
“Y este, tan maestro que se le supone, ¿no se está también durmiendo durante zazen?”
“¿Cuántos años tengo que estar así? ¿No es todo esto una pérdida de tiempo?”

Si pensamos así, estamos realmente perdiendo el tiempo. Tan rápido como alguno de nosotros empiece con estas dudas el primer día de sesshin, se encontrará sentado en el primer autobús. Otros se dan cuenta del hecho obvio de que la práctica no nos lleva donde queremos hasta después de siete u ocho años. Se empiezan a quejar de los demás, se enfadan y se van. Pero aquellos que no se van, se encontrarán con estas dudas incluso más intensamente – ellos seguirán trabajando y vivirán con ellas. El problema se convierte en parte de su práctica, y aprenden a tratar con él como “su” problema. Si tratas tus problemas de una forma madura, como un adulto en su verdadero sentido, tarde o temprano serás capaz de escuchar lo que tu enseñante te está enseñando realmente, despertar a la guía que no eras capaz de ver. Sólo un adulto puede escuchar las enseñanzas de los patriarcas, no como una teoría idealizada, sino como una instrucción para la vida diaria. Cuando no ves que el problema, “tu problema”, es exactamente tu práctica, serás una verdadero “niño de guardería intentando estudiar en la Universidad”. Estás perdiendo el tiempo. Los sutras dicen “el tiempo pasa veloz como una flecha por el aire, no malgastes tu vida en vano – vida y muerte son un tema importante, la impermanencia es veloz” – etc, etc. Desde hace tiempo, muchos de nosotros leemos estos sutras en voz alta. No dándonos cuenta nunca, ni siquiera una vez, de que quizás estas palabras tienen que ver con nuestra práctica. Acabamos buscando la solución de nuestra práctica en cualquier otro sitio, no dándonos nunca cuenta de que está en nuestra propia práctica.

Por supuesto, también para mí esto es cierto. Demasiado largos fueron aquellos años de dudas que casi me rompen en pedazos. Y no quiero decir que ahora, por fin, viva en paz y armonía sin ningún problema. Si no tengo cuidado, me acabo volviendo a decir “bueno, a lo mejor es que la práctica es así…” No hace falta decir que la práctica nunca es ni “así” ni “asá”. Nunca tenemos control sobre ella, porque es nuestra vida en este preciso momento. Ahora, en vez de cuestionarme zazen desde mi práctica, me doy cuenta de que es zazen el que me cuestiona en cada momento. Cuando te das cuenta de que es tu propia práctica la que te pone en cuestión y no al revés, te puedes graduar de tu “guardería espiritual”. Te has hecho un practicante adulto. Es a adultos a los que fueron dirigidas las palabras “zazen es tu verdadera forma” o “tu verdadero maestro es zazen”.

Quiero continuar explorando el mundo adulto de la práctica en esta serie durante algún tiempo más. Los temas de los que hablaré serán:

¿Cuál es el verdadero significado de la palabra “adulto”, que uso tan frecuentemente?
¿Cómo podemos enfrentarnos al sueño y los pensamientos casuales como nuestro problema, como parte de nuestra práctica?, ¿Y que decir sobre el dolor, el mareo, el aburrimiento, los deseos y apegos, el enfado, el remordimiento, las falsas ilusiones de todos los tipos, las emociones y la ignorancia?
¿Cómo ajustar nuestro cuerpo, respiración y mente?
¿Cómo practicar no sólo zazen, sino también todos los demás aspectos de nuestra vida?
Los obstáculos de la práctica. La visión de zazen desde fuera. Echar la culpa de nuestra práctica a otros.
Cómo llegué aquí y cómo experimenté las dificultades de la práctica.
La enseñanza de mi maestro, Miyaura Shinyu Roshi.
Continuará
Muh? Nölke ___________________________________________________________
Traducido y publicado con la autorización del autor
Traducción, Susana Dauden

Fuente: http://huellaszen.blogspot.com.es/2013/12/practica-adulta-3-tu-problema-muho-nolke.html

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