PRÁCTICA ADULTA – 12. CARNE HUMANA CRUDA.

Poco después de llegar a Antaiji, uno de mis antiguos compañeros del Dharma escribió en el anuario de Antaiji: “Antaiji no es una escuela. Aunque a la gente se le asigne una tarea, depende todavía de ellos resolverla. Cada uno de nosotros tiene que buscar por sí mismo, penetrarlo por sí mismo. Nadie te va a enseñar aquí. Así que la cuestión es: ¿Cuándotiempo y de qué manera hay que llamar a la puerta que quieres para que se abra?

Tres años después, escribió “antes de que me dé cuenta me quedo dormido, mi postura se ha deshecho y – cuando corrijo la postura y trato de volver a zazen – empiezo a pensar otra vez”. Entonces ¿cómo trabajó con aquel problema una vez que lo descubrió? Al año siguiente, 1991, escribió de nuevo en el anuario:

Cuando me siento en zazen quiero trabajar, o me duermo. Cuando soy el tenzo (cocinero), me gustaría estar sentado en zazen. Incluso sabiendo que zazen consiste en sentarse recto, por el dolor en las piernas me empiezo a mover y la postura se deshace, y tarde o temprano mi cuerpo y mi mente empiezan a divagar en pensamientos ilusos y aburrimiento… ¡¿Porqué me duermo tan a gusto durante zazen?! Cuando digo que no debo dormir durante zazen, ¿no lo digo comparándome con los demás? Y cuando digo que NO estoy durmiendo durante zazen porque tengo los ojos completamente abiertos, ¿será que me estoy fastidiando, perdiéndome en la falsa ilusión?… Sé la respuesta. Pero en realidad, no se nada. Lo que sé es sólo mi entendimiento intelectual, construído de tal forma para agraciar mi ego… a menos que realmente empiece la práctica y me haga uno con la posición erguida sentado, solo estaré malgastando el tiempo de mi vida en las nubes de mis ojos”.


Me pregunto si esa rigidez que mi compañero del Dharma tenía consigo mismo y con su práctica llegó años después a algún sitio. Si alguien tenía tan claro su problema, ¿porqué diría luego que era culpa del maestro? ¿Era su reflexión sobre la práctica y su auto criticismo algo solamente intelectual también que no tenía nada que ver con las acciones de su vida diaria? Mucha gente de tendencia  intelectual se enfrenta al problema de que su práctica existe más en sus cabezas de lo que se manifiesta en sus cuerpos. Sea cual fuere el problema, mi compañero del Dharma, una vez al año lo observaba de cerca cuando escribía en el anuario. Fallos en la cocina, discusiones con los monjes más nuevos, críticas del Abad a su espalda y reprimendas a otros cuando el Abad lo escuchaba… todo lo que escribe es interesante para los que hacemos la misma práctica y seguimos el mismo camino. Aunque esté criticando a mi compañero del Dharma por lo que escribe, ahora todavía aprendo de sus artículos, después de más de diez años desde que los escribiese.


Desafortunadamente, no tengo ni el tiempo ni el espacio para citar todo lo que sería interesante leer. Aun así, no estamos hablando de los problemas personales de mi compañero del Dharma, si no del problema al que todos los que practicamos aquí en Antaiji, y quizás también en otros sitios, nos enfrentamos. Si este problema no se resuelve, estamos perdiendo el tiempo con una práctica infantil. Esto le ha pasado a mucha gente antes, y por eso es por lo que me gustaría continuar concentrándome en el problema un poco más. El problema de que porqué es tan difícil la práctica y, en primer lugar, de qué es la práctica.


Voy a citar algunas cosas más del anuario de Antaiji de otro de mis compañeros, que era el monje principal en aquel momento, del anuario de 1991.


Cuando estamos atareados en nuestra vida diaria, queremos hacer zazen. Cuando hacemos zazen, nos empezamos a dormir, o empezamos a pensar, y preferiríamos estar cocinando o trabajando fuera, o quizá volver a casa con nuestras familias… Contar las respiraciones o concentrarse en el koan del “caracter MU” no se hace aquí. Pero si no se hace esfuerzo alguno la gente se queda dormida en un sitio como este en el que no se usa kyosaku (palo de despertar). ¿Cuánto tiempo hay que esperar hasta que nos despertemos por nosotros mismos? Y una vez que te has despertado, estás cansado de estar durmiendo en una mala postura. Haces kinhin (meditación andando), refrescas la mente, y te sientas de nuevo: para dormirte otra vez… cuando duermes no puedes hacer nada. ¿Has leído el Fukanzazengi de Dogen Zenji (tanto el Rafu-bon como el Tenpukuji-bon), el Shobogenzo Zazengi, el Shobogenzo Zazenshin? ¿Has pensado sobre ello por ti mismo? ¿Y, realmente, te sientas?… ¿Lo has intentado 250 mil veces? ¿Y tampoco te hace gracia el Zazenyojinki de Keizan Zenji? Seguro, hay veces que el dolor de las piernas y las caderas te la juegan. Pero, ¿de verdad puedes excusarte con el dolor? ¿Dónde está la fuerza que trasciende tu esfuerzo consciente, la fuerza que ni viene ni va? Hasta que no tengas esto claro, ¡no te duermas tan a gusto!


Hasta que no llegues a este punto, tu gran problema no te dejará descansar y dormir. Una vez que lo alcanzas, el problema se habrá resuelto y podrás dormir tranquilamente. Está bien como es. Por otro lado, tendrás que enfrentarte directamente con un nuevo problema que surgirá justo aquí y ahora. Se dice que zazen es la verdadera forma del ser. ¡¿Cómo puede ser que “la verdadera forma del ser” se esté siempre durmiendo durante zazen?!


Leyendo los artículos de estos dos monjes de Antaiji, podemos entender sobre qué discutían en aquella época los practicantes  en su tiempo libre, después del zazen de la noche. Siempre había una especie de “combate del Dharma”, con té o con cualquier otra bebida, por las noches. No la ceremonia del “combate del Dharma” que se practica en algunos centros Zen, claro.


Cuando trabajas, quieres hacer zazen. Cuando te sientas en zazen, preferirías estar trabajando…” – ambos monjes señalan el mismo problema. Creo que además de comentar su propio problema, parece que se están intentando referir a alguna otra persona invisible: “se dice que zazen es la verdadera forma del ser – ¿cómo puede ser que me duerma durante zazen, a pesar de que lo esté haciendo lo mejor posible?”  Si esta pregunta no está dirigida a nadie más que a nosotros mismos (¿Que, en primer lugar, quién es?), tendríamos que esperar toda la vida para la respuesta. Es nuestra responsabilidad encontrarla. Desafortunadamente, aquel monje dejó el templo al año siguiente y ha continuado criticando la “práctica de Antaiji” durante años. La cuestión es que no existe algo como la “práctica de Antaiji” – es tu práctica. Cuando practicas en Antaiji, tu práctica consiste en “crear Antaiji”. Así que no critiques a nadie por el Antaiji que has creado. No critiques a nadie por la vida que te has creado a ti mismo.
Dejadme que hable más concretamente sobre la práctica que está en el centro de nuestras vidas aquí: Zazen. Cuando el monje principal dijo que “contar las respiraciones o concentrarse en el koan del caracter MU no se hace aquí”, ¿a qué se refería realmente? El pasado mes ya escribí sobre que ni Dogen Zenji, ni Sawaki Roshi, ni nadie más prohíbe concentrarse en la respiración. Sawaki Roshi incluso cita el consejo de Keizan Zenji de contar las respiraciones cuando es difícil concentrarse. Y Dogen Zenji, en el “Gakudoyojinshu”, trata con el caracter MU. Por supuesto que Dogen Zenji no habla de ello como una más de las miles de preguntas que tiene que responder un estudiante, que se reúne cada día con su maestro en la habitación para “dokusan” (el tipo de práctica que se hace en un monasterio Zen Rinzai). Después de citar el koan del caracter MU, Dogen Zenji continúa en el Gakudoyojinshu:

“¿Puedes pensar el caracter MU? ¿Lo puedes agarrar, sujetar? ¡Realmente, no hay nada que atrapar ahí! Así que te pido, por favor, deja ir por un instante. Deja ir y mira bien: ¿Quién eres? ¿Cuáles son tus actividades diarias? ¿Qué es tu vida y muerte? ¿Qué es en primer lugar Buda-Dharma?”

Dogen. Gakudoyojinshu
Con esto, debería quedar claro que trabajar con el koan del caracter MU para Dogen Zenji significa dejar ir y mirar directamente hacia uno mismo. Esto, por supuesto, es algo que no sólo no está prohibido en Antaiji, sino que por el contrario es absolutamente necesario para la práctica de cada uno. Trabajar de esta forma con un koan y concentrarse en la respiración son partes necesarias en el paisaje de la práctica de zazen.
Creo que es interesante, cuando se leen las advertencias de Sawaki Roshi para zazen y también el Fukanzazengi o el Shobogenzo Zazengi de Dogen, ver que ambos dedican bastante tiempo a hablar de la postura física, pero sólo usan unas pocas palabras para hablar de la respiración o de la mente. En el Fukanzazengi y el Zazengi, Dogen habla en detalle sobre dónde sentarse, la ropa y la comida, la postura de los dedos pulgares e incluso de la colocación de la lengua en la boca. Pero sobre la respiración y la mente, solamente dice:

“Respira por la nariz… (Primero) exhala completamente y coge aire. Siéntate de forma estable en samadhi. Piensa en no-pensar. ¿Cómo se piensa en no-pensar? Más allá del pensamiento. Esta es la forma de hacer zazen de acuerdo con el dharma“.

 Dogen. Zazengi

“Respira suavemente por la nariz. Una vez que has ajustado la postura, coge aire y exhala completamente, mueve tu cuerpo a derecha e izquierda, y quédate quieto, sentado imperturbablemente. Piensa en no pensar. No pensar: ¿qué tipo de pensamiento es ese? Deja los pensamientos pasar. Es el arte esencial de zazen”.

 Dogen. Fukanzazengi – Rufubon
¡Eso es todo! ¿Pero cómo puede ser todo? Yo creo que la razón es que normalmente hablamos de ajustar la postura física, luego de ajustar la respiración, y por último ajustar la mente. El problema es que es un error pensar sobre estas tres cosas de forma separada. La razón por la que Dogen Zenji solo puede decir “respira por la nariz y piensa en no-pensar – ¿cómo se piensa en no-pensar?… más allá del pensamiento” no es porque sea un tema más allá de las palabras. Cuando Dogen Zenji habla de ajustar la postura física, ya lo dice todo. No porque el cuerpo sea más importante que la respiración o la mente, sino porque es uno con la respiración y la mente. Cuando empezamos ajustando nuestro cuerpo, no tenemos que olvidar que ya estamos ajustando nuestra respiración y nuestra mente al mismo tiempo. Ajustar la respiración y la mente no viene después, al encontrar la manera correcta de sentarse en la postura. Esto nos muestra lo importante que es sentarse de la manera correcta – lo que Dogen Zenji llama siempre “sentarse erguido”. En la versión Tenpukuji del Fukanzazengi, que es la siguiente después de la versión Rufubon, el joven Dogen  dedicó sólo un poco más de tiempo al estado de la mente en zazen:

“Cuando has ajustado la postura física y la respiración, sé consciente de los pensamientos que surgen en tu mente: deja ir cada pensamiento en el momento que aparece. No te dejes llevar por tu alrededor. Simplemente sé tu mismo – este es el arte de zazen”.

Dogen. Fukanzazengi – Tenpukuji
Puesto en palabras más sencillas todavía: ¡siéntate recto y deja ir los pensamientos!
La razón por la que la postura se valora tanto, dicho en palabras de Sawaki Roshi, es porque manifestamos a Buda exprimiendo nuestra carne humana cruda – no nos convertiremos en Budas exprimiendo nuestros cerebros. Si seguimos reflexionando sobre la práctica sólo en nuestras cabezas, no valdrá para nada. Eso es por lo que Sawaki Roshi dice “el Zen no es espiritual, lo hacemos con nuestro cuerpo” o “lo importante es lo que haces con tus músculos y tus huesos”. Sólo sobre esta base se puede decir que zazen es “el ser que hace el ser con el ser”.

Muh? Nölke
http://antaiji.dogen-zen.de/esp/abbotmuho.shtml
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Traducido y publicado con la autorización del autor
Traducción: Susana Dauden

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