Enseñantes: maestros, instructores y asistentes de meditación zen: su labor y su función.

Como coordinador del Programa de Práctica y Estudio de la Comunidad Budista Soto Zen he tenido el honor de participar en el Libro del XXV aniversario con dos artículos que ahora comparto en mi blog personal, va a ser un Libro muy cuidado y bello con muchas fotografías inéditas que estará disponible los próximos días, os iré informando puntualmente.

4eefc76c53912El capital cultural no se hereda solamente a través de los genes, lo hace sobre todo como resultado de un proceso en el que la persona es introducida a la sociedad por otras personas de una misma cultura. La labor docente es una de las más importantes en cualquier ámbito pero adquiere especial relevancia en nuestra Comunidad ya que consiste en transmitir la sabiduría de nuestros ancestros.

Esta labor la realizan los maestros, instructores y asistentes de meditación zen. Dado que en nuestro marco cultural no encontramos referentes de la tradición zen, una labor docente impecable es fundamental para que se produzca una transmisión correcta. Los docentes en nuestra Comunidad son personas que se dedican a profundizar en la herencia legada por los maestros y patriarcas de la transmisión del Dharma del Buda, para actualizarla a través de su práctica perseverante y ponerla de manifiesto en cada una de sus acciones y enseñanzas.

En nuestra Comunidad los enseñantes se estructuran en diferentes niveles acorde a su formación y compromiso, el nivel básico (no por ello menos importante) en el desempeño de la función docente lo realizan los asistentes de meditación Zen, los cuales son los responsables de dirigir sesiones de zazen en los centros de práctica, usar los instrumentos ceremoniales adecuadamente, cumplir las funciones de yikido, ino y yisha en las sesshines y jornadas de práctica. Para ello el discípulo realiza una formación específica y un seguimiento en el tiempo que asegura la transmisión exacta tanto de la forma como del fondo.

Si el asistente de meditación continúa su formación, podrá realizar las funciones de Instructor Zen Asistente, las cuales consisten en ejecer la responsabilidad docente de un Centro Zen urbano adscrito a la Comunidad Budista Soto Zen, impartir introducciones a zazen en los centros de práctica y organizar y difundir las actividades de la Comunidad en su ciudad de residencia, así como en otras localidades cercanas.

Tras un período de formación como Instructor Asistente, el discípulo se puede formar como Instructor Zen lo cual implica un grado mayor de responsabilidad y compromiso, esta formación lo capacita para ejercer competencias tales como: dar introducciones a la práctica de zazen, dirigir Jornadas y Sesshines de primer nivel (introducción), dirigir Centros Zen integrados en la Comunidad, organizar y difundir las actividades de la Comunidad en su ciudad de residencia y en otras localidades, participar en los medios de comunicación como representantes de la Comunidad e impartir seminarios del Programa de Estudios Budista I y II tanto presenciales como on-line.

La labor docente principal la desempeñan los Maestros de Dharma. Ellos son los encargados de transmitir el Budadharma y el linaje Soto Zen, además de crear su propia sangha de discípulos. También son los responsables de crear, dirigir y administrar centros de práctica Zen. Transmitir los preceptos de Bodisatva a través de la ceremonia jukai. Oficiar como doshi las ceremonias propias de la tradición Soto Zen, tales como ceremonias cotidianas en los centros de práctica, o ceremonias de Bienvenida al mundo, ceremonias de Enlace Matrimonial, ceremonia de difuntos, ceremonias de Apertura de Centros de Práctica, ceremonias propiciatorias, ceremonias Ritos de Paso, etc. Un Maestro de Dharma puede entregar la Transmisión a un discípulo que haya alcanzado el nivel de Instructor Zen, certificándolo de esta manera como Maestro.

La labor fundamental de los educadores en el marco de la Comunidad es cultivar el espíritu y la actitud adecuada de los aprendices respecto a la práctica y el estudio de la Vía. Los docentes transmitimos a través del ejemplo, de nuestra práctica diaria, siendo portadores de valores tales como la autenticidad, la honradez, la generosidad, la capacidad de renuncia, el sentido del humor, la autocrítica y la sencillez.

Un docente no tiene que ser el único o mejor modelo que sigan sus aprendices en todos los campos. Sí debe ser un testimonio de honestidad y práctica perseverante. Y esa es sin duda una de las señas de identidad de nuestro cuerpo docente.

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En gasshô

Samuel Soriano

Coordinador del Programa de Práctica Estudio

Responsable del Centro Zen de Alicante

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